El Nostos del Peregrino

El proyecto

Extranjeros y peregrinos, de camino a casa.

Una nostalgia sin nombre

¿Has sentido nostalgia de un lugar en el que nunca has estado?

Hay una sed que ningún pozo de este mundo apaga. Los antiguos la llamaron con muchos nombres; la Escritura la llama esperanza.

«Si encuentro en mí un deseo que ninguna experiencia de este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui hecho para otro mundo.»

C. S. Lewis · Mero cristianismo, libro III, cap. 10 · trad. propia

En 1688, un estudiante de medicina de Basilea, Johannes Hofer, unió dos palabras griegas para nombrar el mal de los que languidecían lejos de su tierra: nóstos, el regreso a casa, y álgos, el dolor. Así nació la palabra nostalgia: el dolor de un regreso pendiente.

Una carta

Por qué existe esto

Una voz que llevaba siglos encendida, puesta otra vez en la mano del que camina.

Empecé este proyecto porque los libros que más me han sostenido casi no llegan a los cristianos que conozco. Agustín, Calvino, Bunyan, Sibbes: voces que llevan siglos velando junto a la Iglesia, y que casi nadie lee en la luz pequeña de un teléfono.

Soy bautista y me acojo a la Confesión de Fe de Londres de 1689. Pero la Iglesia de Cristo es más ancha que mi denominación: presbiterianos, anglicanos, luteranos y wesleyanos caminamos hacia la misma casa, reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza.

El nombre une dos palabras. Nóstos es la antigua palabra griega del regreso a casa; el peregrino es el que camina hacia una casa que todavía no ha visto, pero que reconoce como suya. La carta a los Hebreos dice que los que murieron en la fe pudieron volver a la tierra de donde salieron, y no quisieron: anhelaban una patria mejor, la celestial.

Aquí encontrarás palabras que confrontan en la tormenta, que llaman a orar en la vigilia y que animan al alba. Cada una con su autor, su obra y su lugar exacto. Si una frase te detiene, que sea la puerta al libro.

Carlos Agudelo ParraMedellín, 2026

Para qué existe

Tres propósitos

I · Llevar

La literatura que no llega

Padres de la Iglesia, reformadores, puritanos y autores modernos: dos mil años de sabiduría cristiana, en frases que caben en un respiro y que abren la puerta al libro completo.

II · Unir

Una sola Iglesia

Bautistas, presbiterianos, anglicanos, luteranos y wesleyanos: somos la Iglesia de Cristo, y es Él quien nos une. Celebramos lo común sin borrar las diferencias.

III · Caminar

Confrontar, orar, animar

Acompañar al cristiano en el camino: confrontar el pecado en la tormenta, orar en la vigilia y animar con la esperanza del alba.

Desde dónde hablamos

Reunidos en uno bajo Cristo

El proyecto nace de la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689: reformada, bautista y con raíz en los padres de la Iglesia. Esa misma confesión enseña que la Iglesia universal va más allá de cualquier denominación.

«La iglesia católica o universal […] se compone del número completo de los electos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza.»

Confesión de Fe de Londres de 1689 · 26.1

Caminan con nosotros quienes tienen la Biblia como fuente de toda verdad

  • Bautistas
  • Presbiterianos y reformados
  • Anglicanos
  • Luteranos
  • Wesleyanos
  • Congregacionalistas

«En lo necesario, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad». Rupertus Meldenius, c. 1626; no es de Agustín, como suele decirse.